Hoy es de esos días que uno tiene trabajo que preparar,
bastante en base a acontecimientos próximos, y un correo electrónico interrumpe
mi trabajo, incluso lo condiciona el resto de la mañana. En ese correo, Rafa
comunica que deja sus responsabilidades sindicales, no su pasión sindical que
está tan impregnada en su ADN que no depende de su voluntad tenerla o no. Y no
me queda más que recordar tantas cosas, tantas situaciones, conversaciones,
momentos, en definitiva, vivencias desde aquella época estival del 2005 donde
se impulsaron aquellas elecciones sindicales que me metieron con la cabeza por
delante en el apasionante y nunca bien entendido ni valorado mundo sindical
desde esta casa, que es la de millones de trabajadores/as, desde las COMISIONES
OBRERAS.
Y no puedo dejar de evitar mirarme entonces y hoy, y saber
que lo mucho o poco que sé, que lo mucho o poco que he contribuido a la causa y
con el acierto que se considere se debe a las enseñanzas de Rafa que con maestría
ha sentado cátedra entre aquellos delegados que bajo su paraguas hemos hecho y
hacemos sindicalismo. Me deja mala sensación el pensar si en alguna ocasión y,
quizá en los últimos tiempos, no habré dicho o hecho algo que le de pie a
pensar que le he fallado. Sinceramente creo que sí, aunque nunca fue mi
voluntad y aunque tampoco me lo ha reprochado.
Si sobre esta decisión que Rafa toma yo tuviera opinión
vinculante, puede estar seguro que ni ahora ni en el 2013 como inicialmente tenía
previsto, se daría esta baja, porque no estamos para perder efectivos y menos,
si son los mejores. Pero mi opinión no es vinculante y entiendo que si esa es
su decisión, probablemente sea la mejor. En esta ocasión, porque dos décadas de
sacrificio son muchos años, me conformaría con que fuera lo mejor para él,
aunque no lo fuera para la organización que, por una vez, se puede sacrificar
por uno de los suyos.
No sé si tendré ocasión de hablar con él, o si ya no lo
tendremos todo dicho, pero hablando de ocasiones, no perderé ocasión de
preguntarme, ante ciertas tesituras que surgen, ¿qué haría Rafa? Si acierto con
la respuesta, seguro que acierto con la decisión.
Porque su legado sindical es grande, su descanso, el que
le permita su ADN, es merecido. Un abrazo compañero Rafa.
Miguel Ángel Salazar Temprado.